Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa. Si se insiste en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, se corre el peligro de perder la alegría y el sentido del resto. Ciclos cumplidos para Messi y Agüero en verano, y para Mbappé y Cristiano en 2022

Por René Romano @reneromanosport @IamRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— Bien dicho está que, cerrar círculos es un proceso vital. De caminos, cambios y de aprendizajes. De desprendimientos y recuentos.

Cerrar para abrir. Dejar para tomar. Desacostumbrar para crear.

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque así es la vida. Hay que fluir, cerrar círculos para abrir otros. Romper para construir. Dejar al coger. Soltar para aligerar.

Y a ciencia cierta, siempre hay que tener en cuenta que es preciso saber cuándo se acaba una etapa de vida. Pues —naturalmente—si se insiste con egocentrismo y testarudez en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, se corre el peligro de perder la alegría y hasta el sentido del resto.

Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quiera llamarlo. Lo importante es poder cerrar, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. Situación incómoda que varios jugadores elite alrededor del mundo afrontan y tienen hoy en común.

Y es que tanto Lionel Messi, como Sergio Agüero saben que están listos para ‘un nuevo inicio’ en unos días cuando llegue el verano de forma oficial.

Algo que desde ya les provoca ansiedad y les empaña el sueño a otros como Mbappé y Cristiano, que contarán con la misma suerte en 2022 y que, se repetirá en 2023 cuando le toque la decidir por un nuevo destino, o no, tanto a Robert Lewandowski como a Mohamed Salah.

Ninguno de ellos ajeno a cambios bruscos, decisiones fuertes y críticas por parte del mundo del fútbol. Especialmente jugadores como Robert Lewandowski que pasó del Borussia Dortmund al Bayern Munich, o en el caso de Neymar que emigró del Santos a Catalunya, para luego dejar al FC Barcelona por una oportunidad de ser el centro de atención en París, o claro, como aquel movimiento que causó ser el acabose del Madrid, cuando Cristiano los dejó por malagradecidos y se tomó un vuelo directa rumbo a Turín.

Obvio, no así para Lionel Messi o Kylian Mbappé, que bien podrían cambiar de camiseta cuando llegue el verano. Algo que depende de ellos, y solamente de ellos, pues es un secreto a gritos que tanto los catalanes como los parisinos, centran sus mayores apuestas y descansan sus esperanzas sobre la permanencia de los antes mencionados.

‘KUN CULÉ’

Pero iremos por partes, iniciando con Sergio Agüero, que toma un paso hacia un bien cierre de carrera al acordar con el FC Barcelona hasta su retiro. Algo que hace el club catalán con el único afán de retener a Lionel Messi, cuya oferta ya tiene en mano, y que depende si llega el resto de la larga lista de exigencias que solicita para permanecer.

Lo de Sergio es solamente el inicio. Especialmente porque le quitaron a Luis y a Arturo, hoy campeones con el Atlético de Madrid y el Inter de Milán respectivamente.

Lo segundo, es amarrar de forma oficial a Memphis Depay, a Eric García, David Alaba, Georginio Wijnaldum, Marco Verratti y si es posible, a Erling Braut Haaland junto a Matthijs de Ligt y obviamente ser dirigidos por Xavi Hernández.
Algo que no veo muy lejano en suceder, y que amarraría a Lionel para culminar, como ‘los dioses mandan’, su carrera profesional con la vestimenta del equipo culé.

Lo de Mbappé en tanto, se inclina sobre su permanencia en París, luego de que su máximo jerarca le dejara muy en claro al Real Madrid que no pretende ayudarle en su desgracia. Cederles a Mbappé, un año antes de la expiración de su contrato (se vence en verano de 2022) sería un golpe para ambos sin embargo, pues para que el PSG le saque ‘buena pasta’ a Kylian, lo tienen que vender o ceder mientras sigue bajo contrato.

CR7, AL MEJOR POSTOR

Lo mismo sucede con Cristiano Ronaldo, que puede salir de la Juventus siempre y cuando ‘el postor’ pague lo que piden la Juve y que oscila entre los 30 y 32 millones de dólares.

Algo que fácilmente podría aportar el Manchester United de la EPL, o uno de los varios equipos que pretenden sus servicios en Arabia Saudita y en la MLS de Estados Unidos, respectivamente.

En lo personal, y según nuestras fuentes dentro de las redacciones de Sky y la BBC, podemos decir con certeza que todo depende de un volado, pues Cristiano estaría tan cómodo en Turín, como en Manchester o Los Ángeles, para los que tienen la habilidad de leer entre líneas (lo quieren ambos equipos en L.A.).

En cuanto a lo de Lewandowski y Salah se refiere, puede ser que tanto el Bayern Munich como el Liverpool se atrevan a intentar colectar ahora y no en 2022. Algo que únicamente definirá la situación y las exigencias económicas de cada uno post-Covid.

Y es lógico, pues si alguno de ellos requiere de una cubetada de dólares y/o euros de forma inmediata, una que, salve sus finanzas y les ayude sostener filas, seria oportuno venderlos, antes que queden libres en el ‘23’.

SOÑANDO EN VOZ ALTA

Y como se vale soñar en voz alta, me sinceraré como siempre al decir que, independientemente de sus edades, su pasado y limitada producción prevista para ‘su éxodo’ del fútbol élite Mundial, si tuviera el dinero, o el poder de convencimiento sobre cualquiera como lo tiene la gente del FC Barcelona o el PSG, tiraría la casa, el auto y hasta mis mas sagradas pertenencias por la ventana, a cambio de poder contar con Messi y Cristiano Ronaldo en el mismo equipo.

Algo que, se puede dar, primero por la relación entre el agente de Cris y la gente de ambos clubes que es excelente. Segundo, porque la plata que invertirían en ambos se triplicaría una semana después en tan solo ventas de camisetas, y tercero, porque no creo que ninguno de los dos, ante la o oportunidad, le diría no al otro.

¿Cuarto? porque ninguno de los dos es tan iluso como para no saber que si separados ya conquistaron el mundo entero, juntos, revolucionarían el deporte aún más para la eternidad.

Sí, aun fuese por una, o dos temporadas.

MUERTE ANUNCIADA

En cierre, abordaremos el tema de la Super Liga Europea, no sin antes decirles ‘se la cantamos’, y que en efecto, nos agrada de sobremanera, se le haya caído el circo a Florentino Pérez y secuaces.

Y mientras tampoco respaldamos lo que hizo la UEFA, que literalmente le torció el brazo a medio mundo —mediante chantajes y amenazas— comprendemos su postura pues siempre fue para beneficiar a los más ricos, y poco a poco, olvidarse de los menos afortunados, y por ende, casi acabando con estos y el fútbol como hoy lo conocemos.

Y tras la resistencia inglesa, que contó con el apoyo de los clubes ingleses y Boris Johnson, a quien le siguieron varios políticos y celebridades británicas, la férrea defensa de la UEFA, que apenas conoció la creación de esta Superliga Europea, sacó todas las armas para luchar contra su implementación y por ende, la ausencia de otros grandes, lo que sí es cierto es que tiene que haber una renovación en la UEFA y en especial con la Champions League.

Por si eso fuera poco, todo este circo nos dejó muy en claro que el poder ahora está en las manos de los hinchas, que son los que ven los partidos, los que pagan sus estradas, réplicas y los paquetes de cable y en línea para estar sintonizados, unidos y atentos a los partidos. Razón por la cual, los clubes no los pueden tratar, nunca más, como meros clientes.

¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.

Los dejo. Hasta la próxima.

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