¿GITANO, O MENTIROSO?

Tyson Fury es un tipo que entretiene y que ha mostrado mucho aguante, pero a sus 34 años ya mas parece comediante y ‘storyteller’ que campeón de pesos pesados; el Canelo y su insistencia en pelear con Bivol

Por René Romano

LOS ÁNGELES, EE.UU. – Cierto es que, una movida en falso, es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve.

Algo que aplica a un Tyson Fury, muy desubicado en los últimos tiempos. 

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque en tiempos recientes, se ha dedicado al ‘storytelling’ y actitudes circenses que no van con un “actual campeón del Mundo en los pesos pesados”.

En lugar de inspirar temor o respeto, causa risa y pena ajena.

ZAFARRANCHO

Su más reciente berrinche ante Oleksander Usyk es el más llamativo, cuando le puso mil y un trabas al ucraniano, hasta que aceptara sus condiciones, solo para botarlo de la nube al final y mentir, afirmando que, nunca acordaron sus famosos ‘términos y detalles’, cuando hasta el color del calzoncillo de Usyk para dicha pelea estaba aceptado y confirmado.

La realidad es que Fury sabe muy bien que Usyk le daría mucho trabajo. Y que, a pesar de su porte, es capaz de botarlo y despojarlo de lo único que aún tiene para fanfarronear, inventar y presumir. 

De momento, Tyson Fury puede elegir entre Oleksandr Usyk, campeón unificado de la OMB, la FIB, la IBO y la AMB, y aunque usted no lo crea, Jon Jones y Francis Ngannou entre otros que ya están hartos de sus actos y payasadas.

Jon Jones, vigente campeón del Mundo en la UFC, y el otro, ex campeón hoy en la Professional Fighters League (PFL). 


RETOS PÚBLICOS

Ambos decidieron lanzar retos por sus redes, y por intermedio de sus agentes y promotores, ante el último desliz/despiste de Fury, que se quejaba de no tener rivales en los mismos medios.

Algo penoso, pero muy apegado a la agenda y tendencias del boxeo en tiempos recientes, donde hoy en día, se permiten organizar hasta combates entre influencers y/o estrellas reality y pugilistas ‘profesionales’. ‘Sanctioned fights’ en las cuales cualquier ente recibe dinero a cambio de un visto bueno para  ‘oficializar y respaldar’ sus enfrentamientos. 

Eso dicho, y a sabiendas que Fury seguirá jugando y comprando tiempo, hay que poner el dedo en la llaga por enésima vez en lo que pretende Canelo.

A decir del pugilista, su promotor y sus amigos en los medios de comunicación, ‘aceptaría’ una pelea en las 175 libras ante Dmitry Bivol.

El problema aquí, no es el peso, es que, ya perdió ante Bivol, por lo que no merece una revancha. No estaba estipulado dentro de las cláusulas a menos que Dmitry aceptara. 


REALIDADES QUE DUELEN

Empero, la realidad es que, Canelo no merece pelear con Bivol, quien le ganó claramente y lo cacheteo frente al mundo entero como ya lo había hecho en el pasado Lara, Mayweather y GGG en dos ocasiones.

El querer una revancha con Bivol es algo generado por su necedad, egocentrismo, y su machismo, que le gusta airear cada que se mete licor. 

Si realmente quiere pelear, y sacarse la espina, de la duda sembrada ante Bivol, es necesario que se mida a alguien que le exija, y deje de pelear y acordar con costales de papa solo para presumir de un récord que debería leer que ya perdió en cinco oportunidades, no dos, de no ser por los jueces y promotores. 


TRES OPCIONES

David Benavidez y Jarmall Charlo son dos rivales a los que les huye en la actualidad. De hecho, en las últimas horas, hasta Conor McGregor, ex campeón del Mundo de la UFC le ha retado, pues como muchos de nosotros, le conocemos su cuento de sobra. Eso de deshidratar y persuadir a que sus rivales lleguen en condiciones adversas a sus enfrentamientos. 

Parece que ya se le olvidó que todo el mundo sabe lo de su dopaje de clembuterol.  Algo que también hierve en la misma caldera junto a sus amagues y dudas sobre su legitimidad como lo que él y sus amigos dicen es para el boxeo Mundial. 

A Canelo hay que recordarle que es un mundo de pagar por ver. Y lo que la gente quiere pagar por ver, es algo digno de su tiempo y su dinero, y no un ‘combate arreglado’ para que al final del mismo, Canelo sea el ganador. 

Pagar por ver, es muy distinto a pagar por verle ganar.

Sería bueno recordarle además que, el poder se tiene mientras se ejerce y su única legitimidad es la entrega total al servicio de los demás.

Los dejo. Hasta la próxima.

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