Hay una diferencia sencilla entre un dictador y un demócrata: si el demócrata no tiene oposición, su deber es crearla, mientras que el sueño del dictador es eliminar toda oposición a como dé lugar: La realidad del ‘Canelo’ , ‘orgullo de algunos’, ‘carcajada de otros’

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

LOS ÁNGELES, EE. UU.— Cierto es que, un dictador no es más que un rey sin corona, pero que la anda buscando para sostenerse en el trono. Y que incluso, es capaz hasta de inventarse una corona para alimentar su egocentrismo.

Ese el famoso Canelo. El ‘Dictadorcillo de Jalisco’.

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque así son los narcisistas como el Canelo. El dictadorcito jalisciense que se cree invencible, pero que sabe que sin la ayuda de Sulaimán y la tropa de jueces a su favor y la prensa que lo ‘empuja’, no sería quien es. Por lo menos no en el mundo del pugilismo.

Y es que según el Canelo, en su mente y el lavado de cerebro que le da su entorno, incluida su feligresía dentro de la ‘prensa deportiva’, cree que tiene al mundo del boxeo a sus pies.

Él elige los rivales y los tiempos. Así como la logística de sus eventos donde se concentra más en salir al cuadrilátero con cantantes de moda (vestido de rosita con la marca Versace), que por la pelea, pues sus rivales, de todos es sabido no le exigirán mucho de todas formas. Claro, a excepción de Dmitry Bivol, que lo cacheteó a gusto y antojo.

De hecho, hasta el día de hoy no hay organismo capaz de regular sus dictámenes. Incluso el CMB ha decidido plegarse por completo y complacer a su campeón franquicia. Mauricio Sulaimán hasta se inventó un fajín diamante solo para complacer a su compatriota, para vender más humo a su alrededor.

Algo que insisto, ‘sus fans’ dentro de los ‘medios’, compran e intentan vender sin saber que en el mundo real, todos conocemos la realidad.

MÉRITOS ‘NECESARIOS’

Es cierto que hasta cierto grado, ha reunido los méritos necesarios para imponer las condiciones que él considera justas, pero también tendría que tomar en cuenta que ciertos caprichos pueden empañar su prestigio. Ahora quiere desquitarse con GGG en lo que es una clara emboscada.

Una emboscada porque aparte de ser el Día de la Independencia de México (prohibido perder, por los mexicanos que pagan buenos dólares para ver sus shows por DAZN), el kazajo peleará ante jueces, el mismo Mauricio Sulaimán, y claro, la prensa deportiva que le ‘adula’, pues aún pierda, lo defenderán a capa y espada y dirán le robaron al jalisciense. Algo que ya han hecho.

Es que, el Canelo nunca pierde. Gana o empata pero nunca pierde, en su mente, pues ya lo vimos perder en otras ocasiones, donde los jueces le han dado las peleas por sus influencias.

Una de ellas, la primera ante GGG, que se la regalaron, siendo más empate la segunda, que obviamente la primera. Un fraude total y producto mediático de los vecinos del Sur.

De hecho, después de la segunda pelea contra GGG (que insisto, era más empate que la primera en la cual el kazajo le ganó), en septiembre de 2018, Álvarez dejó claro una y otra vez que ya no volvería a subirse al ring con el kazajo. Despreciándolo. Cosa que ahora no hace pues le conviene la emboscada de septiembre.

Circo cuya carpa ya tiene tendida ‘su afición’ dentro de los medios deportivos después de la cachetiza ante Bivol.

Hay que admitirlo, la pelea sigue siendo atractiva, pues que yo recuerde, ninguna rivalidad ha encendido los ensogados durante la última era como la de ellos dos. Es el fin de una trilogía. Sin embargo, hay que remarcar que, el Canelo no quiso hacerla inmediatamente en 2019. La pandemia fulminó cualquier esperanza en 2020 y ya para 2021 el camino del mexicano rumbo a la unificación en las 168 libras estaba más que definido.

Andaba merodeando ante ‘sacos de papa’ accesibles con la excusa de unificarlo todo. En realidad, corriendo.

VENTAJISTA

El ‘supuesto’ némesis de Canelo llegará con 40 años y, además, con la obligación de subir de peso para poder medirse con de Guadalajara, México. Álvarez y su equipo siempre buscan ventajas innecesarias, que a largo plazo solamente teñirán de desprestigio victorias que podrían ser indiscutibles. Le gusta deshidratar a sus rivales. Tomar ventaja.

A decir de algunos, insiste en querer pelear con Ilunga Makabu, campeón del mundo de peso crucero y todo porque el dictadorcillo tiene fijada la idea de ser pentacampeón del mundo, aun a costa de la calidad del rival.

Es un descarado, a tal grado que si realmente fuera lo que dicen es pelearía ante Usyk en las 200, como se atrevió ante Bivol, que insisto, lo cacheteó a gusto y antojo ante el mundo entero.

A Canelo, subrayo, le fascina deshidratar a sus rivales. Lo hizo con Amir Khan. Y lo noqueó, con ventajas…. Con ese método, el mérito en sus victorias pierde mucho margen.

PACMAN TAMBIÉN ‘CORRÍA’

Pero hay que decirlo, no es el único en correrle a grandes y/o verdaderos retos. Manny Pacquiao obligó a ciertos rivales, como Antonio Margarito, a bajar de peso para poder pelear contra él. Y también fue beneficiado por los jueces en algunas peleas.

Floyd Mayweather, el otro gran estandarte de la época, hacia lo mismo, eligiendo oponentes a gusto y antojo. De hecho, Floyd le ganó a Pacman con un hombro lesionado. Algo injusto, pero Manny ya no quería esperar más.

En cierre, Canelo no inventó los caprichos, pero se ha negado a romper con ciertas tendencias que, al final de cuentas, sólo siguen tiñendo la legitimidad absoluta que tanto le obsesiona: ser el dictador que finge ser y que le han permitido ser algunos.

Quisiera verlo ante Benavidez también, pues creo, tiene que darle la oportunidad que reclama. Artur Beterbiev es otro. Pero todos sabemos, tristemente no lo hará. Seguirá corriendo y aún mas tras la emboscada del Día de la Independencia de su país.

En cierre, los dejo con las palabras de Miguel Cervantes, que nos recuerda que, “Nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes fueron de oro puro, sino de oropel y hoja de lata.”

Los dejo. Hasta la próxima.

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